Historia de Asturias
Entre la mar y la cordillera

Mil siglos de Asturias

Desde las manos pintadas en la penumbra de Tito Bustillo hasta el Principado de hoy, esta tierra ha sido refugio, frontera, reino y cuenca minera. Una historia escrita entre montañas que casi siempre han decidido el desenlace.

~30.000 años de arte rupestre
718–924 el Reino de Asturias
1388 nace el Principado

Una historia de montañas

La Cordillera Cantábrica explica casi todo: protegió a los astures de Roma, amparó un reino cuando la Península cambiaba de manos, y guardó bajo tierra el carbón que transformó la región en el siglo XIX.

Asturias ocupa una franja estrecha entre el mar Cantábrico y una cordillera que durante siglos fue difícil de cruzar. Esa geografía ha marcado cada capítulo de su historia: lo que llegaba del sur tardaba más y llegaba distinto.

El nombre procede, según varios autores, del río Astura —el actual Esla— cuyos habitantes fueron llamados astures por los escritores romanos.

Cronología

Los grandes momentos, en orden. Donde las fuentes discrepan, se indica.

100.000–5.000
a. C.

Las primeras manos

Asturias estuvo ocupada desde el Paleolítico Inferior. Las pinturas rupestres más antiguas rondan los 30.000 años y pertenecen a las culturas auriñaciense, solutrense y magdaleniense.

Los primeros pobladores se instalaron en el litoral cantábrico y en los valles de los ríos. En el Mesolítico se desarrolló una cultura propia, el Asturiense, entre el oriente de Asturias y el occidente de Cantabria.

Del Neolítico quedan los treinta dólmenes del Monte Areo, entre Carreño y Gijón, de unos 5.000 años de antigüedad, y el Ídolo de Peña Tú en Llanes.

  • Tito Bustillo
  • Cueva del Pindal
  • La Peña de Candamo
  • El Buxu
  • La Covaciella
s. I a. C.

Los astures frente a Roma

Antes de la conquista, el territorio se organizaba en castros: poblados fortificados en alto, de los que se conocen alrededor de trescientos. Los autores romanos distinguían entre astures augustanos, con capital en Asturica (Astorga), y astures transmontanos, entre los ríos Sella y Navia.

Roma necesitaba el oro del noroeste peninsular. Augusto movilizó ocho legiones, unos 50.000 hombres, y tuvo que ponerse personalmente al frente. La orografía y la guerra de guerrillas alargaron la campaña: las guerras astur-cántabras se libraron sobre todo entre el 26 y el 22 a. C., con rebeliones posteriores hasta el 19 a. C.

Matiz. La división entre astures «augustanos» y «transmontanos» responde a la lógica administrativa romana. No refleja necesariamente identidades indígenas precisas.
  • Castro de Coaña
  • Chao Samartín
  • Castro de Pendia
  • Campa Torres
718–924

El Reino de Asturias

Tras la conquista musulmana de la Península, un noble llamado Pelayo fue proclamado príncipe de los astures. La victoria sobre las tropas omeyas en Covadonga se convirtió en el mito fundador del reino.

Alfonso II el Casto (791–842) fijó la capital en Oviedo y organizó el reino a imagen del desaparecido estado visigodo. Bajo su reinado se localizó el sepulcro atribuido al apóstol Santiago, origen de la peregrinación que daría lugar al Camino Primitivo.

La monarquía fue electiva hasta el 842 y hereditaria después. En el 924 la capital se trasladó a León, y el reino asturiano dio paso al leonés.

Fecha discutida. Covadonga se sitúa en el 718 o en el 722, según la fuente. Varios historiadores han cuestionado la dimensión épica del relato —e incluso la figura de Pelayo—, aunque tanto las crónicas cristianas como las musulmanas recogen el enfrentamiento.
1388

Nace el Principado

Juan I de Castilla concedió a su primogénito Enrique —y a su esposa Catalina— la dignidad de Príncipe de Asturias, con jurisdicción sobre el territorio. Buscaba así superar el conflicto dinástico entre las casas de Borgoña y Trastámara.

La figura seguía el modelo del principado de Gerona en Aragón, el de Gales en Inglaterra y el delfinado de Vienne en Francia. Desde entonces es el título del heredero de la Corona; en la actualidad lo ostenta Leonor de Borbón, desde 2014.

s. XIX–XX

El carbón y el acero

El carbón de las cuencas del Nalón y el Caudal convirtió a Asturias en una de las regiones industriales de España. Llegaron el ferrocarril, la siderurgia y una fuerte migración interior hacia los valles mineros.

Con la industria llegó también un movimiento obrero organizado. La revolución de octubre de 1934 tuvo en Asturias su episodio más intenso, y durante la Guerra Civil la región resistió hasta la caída del frente norte en 1937.

La reconversión industrial de finales del siglo XX cerró pozos y astilleros, y dejó una herida económica y demográfica que todavía condiciona la región.

s. XXI

Después de las minas

La reconversión reformuló los espacios urbanos: el Centro Niemeyer de Avilés (2011), la Laboral Ciudad de la Cultura en Gijón (2007) o el nuevo hospital central de Oviedo (2014) ocupan el lugar que antes tenía la industria pesada.

El gran reto actual es demográfico: Asturias tiene una de las poblaciones más envejecidas de España y el censo del Principado se acerca al umbral del millón de habitantes.

El prerrománico asturiano

Mientras el resto de Europa levantaba poco y mal, el reino asturiano construyó un estilo propio entre los siglos VIII y X. Es la herencia más visible de aquel periodo.

Santa María del Naranco

Oviedo · s. IX

Levantado como palacio o aula regia de Ramiro I y convertido después en iglesia. Su bóveda de cañón con arcos fajones y los medallones decorados no tienen equivalente en la Europa de su tiempo.

San Miguel de Lillo

Oviedo · s. IX

A pocos metros del Naranco y del mismo conjunto ramirense. Conserva solo una parte de su planta original, con celosías y jambas talladas de extraordinaria finura.

Santa Cristina de Lena

Lena · s. IX

Aislada sobre un promontorio del valle. Su iconostasio —la barrera de celosías que separa el presbiterio— es una pieza excepcional del periodo.

San Julián de los Prados

Oviedo · s. IX

También llamada Santullano, del reinado de Alfonso II. Guarda uno de los conjuntos de pintura mural altomedieval más extensos que se conservan en Europa occidental.

Cámara Santa

Catedral de Oviedo · s. IX

Construida por Alfonso II para custodiar las reliquias del reino. Allí se guardan la Cruz de la Victoria y la Cruz de los Ángeles, símbolos que aún hoy figuran en la heráldica asturiana.

San Salvador de Valdediós

Villaviciosa · 893

Conocido como «El Conventín», consagrado en tiempos de Alfonso III. Cierra el ciclo del prerrománico, ya en las últimas décadas del reino.

Patrimonio Mundial. Los monumentos prerrománicos de Oviedo y del reino de Asturias fueron inscritos por la UNESCO en 1985, con una ampliación en 1998 que incorporó varios edificios del conjunto.

Lo que queda

Asturias conserva las cuevas, los castros, las iglesias de un reino que duró dos siglos y los castilletes de las minas que cerraron hace treinta años. Todo dentro de una franja de cien kilómetros de ancho.

La bandera resume bien esa continuidad: sobre el campo azul, la Cruz de la Victoria que Alfonso III mandó recubrir de oro en el año 908 y que todavía se guarda en la Cámara Santa de Oviedo.